Teresa dio sus primeros pasos como empresaria al comenzar los sesenta, pero se abrió camino en esos años difíciles de posguerra. Después de casada y con dos hijos, los problemas económicos que sufría la familia llevaron a Teresa a poner inyecciones y coser ropa para sus vecinas de la barriada del Barranquete. A pesar de todos los inconvenientes de la época, no solo por ser mujer, sino también por las dificultades económicas, se arriesgó con la ayuda de su hermana Juana y comenzaron a confeccionar batas, que se vendieron rápidamente.