Después de trabajar intensivamente en la HOAC lorquina, dejó su cargo para marcharse a Madrid con otras compañeras. Allí estudió Asistenta Social y alternó el trabajo, cuidando niños y como asistenta en casas, con el estudio. Hizo las prácticas en el Pozo del Tío Raimundo colaborando con el padre Llanos y después con Caritas haciendo informes en los barrios más marginados de Madrid. Realmente Juana Martínez Soriano fue un ejemplo a seguir, de mujer comprometida socialmente y trabajadora infatigable por los más necesitados.