Mujer creativa y de gran sensibilidad para el arte y la puesta en escena, hizo la carrera de piano y desde muy joven participó en representaciones teatrales de aficionados. Fue el alma de la Rondalla de Coros y Danzas en los primeros años de gestación y a ella se deben muchas de las letras y adaptaciones musicales de las parrandas y jotas. En 1957 cuando se representó por segunda vez Cesarión en el teatro Guerra bordó el papel de Octavia y la obra se representó en Águilas, Caravaca y otras localidades de la Región.