Conocida como Isabel la de las olivas y después como Isabel la del oro, nació en 1929 en el seno de una familia pobre en la Diputación de Torrecilla, la tercera del seis hermanos. A los ocho años debido a una inyección mal puesta cayó en coma 14 meses. Logró salir de ello, pero quedó minusválida, con una pérdida de cadera de 12 centímetros, que le ocasionó una cojera bastante acentuada y un complejo que le duró toda la vida. Fue una mujer que partiendo de la nada llegó a crear un próspero negocio cuando apenas sabía escribir. Aprendió sola, lo justo para defenderse y que nadie la engañara.