Primera niña que se matriculó en el Instituto de la Cava cuando se reabrió en 1928, antes había ido al colegio de San Francisco y había pasado mucho tiempo en el campo. Empezó Magisterio y la guerra le truncó sus sueños como a todas las jóvenes de aquella época. Durante la guerra trabajó en las Colonias Escolares organizadas por el gobierno de la Republica para niños refugiados. Cuando finalizó la contienda comenzó a estudiar de nuevo Magisterio, francés y alemán. Maestra lorquina educadora de tantísimas generaciones de jóvenes. Fue una lectora incansable y viajera con una lucidez envidiable hasta su vejez. Comenzó dando clases en una escuela del Hinojar y posteriormente se trasladó al colegio Alfonso X el Sabio. Publicó sus escritos “El gozo de mis raíces y su entorno”. La biblioteca municipal de Lorca lleva su nombre.