Fue una gran profesora, primero en el Instituto Ibáñez y después en el Ros Giner. Su labor en las aulas fue maravillosa, no solo enseñando Física y Química sino también inculcando valores humanos entre sus alumnos.

El 24 de diciembre de 2000 le fue concedido el Premio Elio por la Asociación de Amigos de la Cultura. Su larga trayectoria docente siempre estuvo orientada por estos tres principios: sencillez, profundidad y entusiasmo.

Maestra de mansa transparencia, su alma es como un lago de superficie clara, profundidades llenas de sueños, proyectos y realidades pedagógicas.

En la actualidad, tiene un colegio con su nombre situado en Calle Francisco Escobar Barberán en Lorca.